sábado, 15 de diciembre de 2012
viernes, 14 de diciembre de 2012
No Envelopes
Ahora algunos cajeros automáticos, o, como prefiere decirle la gente entendida, “terminales de auto-servicio”, ya no reciben el dinero adentro de sobres. Ahora el nuevo sistema prescinde de sobres. Eso sí, no fueron reemplazados por e-mails, sino que ahora uno escribe el monto a depositar, manda todos los billetes sueltos y nadie sabe lo que sucede ahí dentro, como en las reuniones con el representante del gremio; de repente sale el tipo y ya está todo arreglado. Consecuentemente, ante esta desconexión física de la moneda impresa, ante esta carencia del concepto tangible de “grupo” o “conjuntos” de billetes dentro de lo que vendría a ser una especie de diagrama de Venn recaudador del tamaño de una heladera pequeña, los usuarios del sistema empiezan a desconfiar. La gente quiere sobres. Y siguen habiendo filas en las “anticuadas” máquinas que reciben sobres. Fue como cuando inventaron el auto. No se puede poner de prepo una cosa nueva y eliminar la vieja, siempre va a haber gente que quiere seguir con el sistema primitivo. Es como la gente que sigue creyendo en el ejército.
Así, los primeros autos tenían que parecerse a carretas, por eso eran así, como carruajes, y las ruedas eran de madera, como las de las carreatas. Nadie iba a subirse a un 206 en esa época, por más accesible que fuera.
¿Qué se imaginará la gente que sucede a la una y media cuando cierran las puertas del banco? Abren el cajero automático, si es que se le puede llamar así, cuentan la plata total y, si llegaran a faltar cien pesos, no vale ninguno de los depósitos que se hayan hecho durante el día. No señor, no son válidos porque algún picarón depositó plata de menos. Entonces, todos caen con él. Se tiene que optar por la decisión más justa. Eso es vivir en democracia.
¿De qué más desconfía la gente? Bueno, nadie cree que lo que le cobran en la boleta del teléfono es algo que tenga sentido. Todos esos ítems, uno arriba del otro, servicios de Internet, impuesto número tal, redondeo, retención del mes anterior, etc. Todos sabemos que el valor total es un número que carece de todo fundamento racional. Son ciento ochenta pesos y listo, querés seguir teniendo teléfono? Pagálo!
Tampoco nadie confía ya en que los pasajes de colectivo vayan a bajar cuando pase la temporada alta. Es de cultura general saber que suben cuando se acerca fin de año, suben un poco más en plenas vacaciones y nunca vuelven a bajar. No, van a quedarse ahí hasta que venga otra temporada alta y ahí suben de nuevo. Como cuando te explican el concepto de inflación cuando sos chiquito, y la pilotean un poco a ver si de alguna forma lo entendés. Te dicen, bueno, ahora todo esta caro porque hay más plata, y uno piensa -Entonces cuando haya menos plata los precios vuelven a ser los de antes-. Pffff! Iluso.
Por otra parte, nadie sabe bien lo que pasa dentro de un aire acondicionado. Se sabe que hay un gas, una manguera que tira transpiración en un balde o un bidón, y listo, eso es todo lo que sabemos. Se prende y empieza a hacer frío, o algunos días, a volverse un hábitat que permite la vida, no cómo en la vereda.
“Todo lo que toca la luz”, la descripción del futuro reino de Simba. Acá en Tucumán todo lo que toca la luz es un lugar de paso para correr hasta entrar en alguno en que haya aire acondicionado.
jueves, 13 de diciembre de 2012
Cayendo en la puerta
Hoy me bajaba del auto,
tres de la mañana.
Había desenchufado el ipod,
de la entrada auxiliar.
No me di cuenta
y cayó directo al suelo.
En el estacionamiento,
hizo eco en el impacto.
Sentí que su vida reducía,
unos meses menos.
Si bien quizás los años son los mismos,
el tiempo es el mismo.
Yo siento que la vida se reduce.
Con cada impacto,
la vida disminuye.
Las horas serán iguales,
pero se sienten menos.
Quizás eso es la duración.
No las vueltas del reloj,
sino lo que se siente dentro.
Uno puede vivir 80 años,
pero morir a los 30.
La percepción aquí roba alas,
se lleva arriba las circunstancias.
Se aleja, se ríe,
todo es distinto ahora.
Se durmió, se hundió.
Dio vueltas. Sensación.
Desde el interior arde,
se vuelve gris.
Todo se vuelve gris.
Y así se nubla el canto.
La vida se vuelve una nube.
Una burbuja con humo.
Sus ojos se cerraron
Sus ojos se cerraron...
y el mundo sigue andando,
su boca que era mía
ya no me besa más,
se apagaron los ecos
de su reír sonoro
y es cruel este silencio
que me hace tanto mal.
Fue mía la piadosa
dulzura de sus manos
que dieron a mis penas
caricias de bondad,
y ahora que la evoco
hundido en mi quebranto,
las lágrimas pensadas
se niegan a brotar,
y no tengo el consuelo
de poder llorar.
¡Por qué sus alas tan cruel quemó la vida!
¡por qué esta mueca siniestra de la suerte!
Quise abrigarla y más pudo la muerte,
¡Cómo me duele y se ahonda mi herida!
Yo sé que ahora vendrán caras extrañas
con su limosna de alivio a mi tormento.
Todo es mentira, mentira es el lamento.
¡Hoy está solo mi corazón!
( Letra: Alfredo La Pera )
martes, 11 de diciembre de 2012
lunes, 10 de diciembre de 2012
Fragmentos de Diciembre
Miedo de un Planeta Blanco.
Con el sol contra el monitor, escuchando a este británico spinetteano cantando sobre bases complejas y precisas. Mis cenizas. Palabras de Porcupine y de Stone Sour. Imagen que me recuerda a las cenizas del flaco sobre la costanera de Buenos Aires, a los muebles de hormigón copiados en el norte, modelados una vez ya emplazados. Gracias por el audio. Sí me aislan.
Pasa el paisáje verde, seco y con árboles. La misma ruta, ida y vuela mil veces. No serán 1200 Kilómetros pero si los sumamos son cientos de miles, quizás más. Viajes solos, viajes en compañía, viajes felices, viajes anudados.
Baterías, guitarras y amplis. Subsuelos, escaleras caracol, tinta, agujas, pulseras de cuero, pipas de pirex, zapatillas de skater y objetos de diseño. Puertas de vidrio y de nuevo al calor.
Respirando automáticamente, mordiéndome y no pudiendo ver la película a falta de software. No me queda más que escribir. Dejar destellos de imágenes, todas mezcladas, obvio. Cómo más podía ser? No tengo ganas de organizar nada mientras este vehículo esté en movimiento. Sólo ver a mis dedos moverse sobre este pequeño teclado blanco.
Parece que somos varios los que no podemos dormir. Way out of here.
Dos noches anestesiadas hasta el cansancio, hasta caer en la cama y abrir los ojos después del mediodía. I don't miss each other. No sé si lo inventaste vos o estaba en el guión. Pero suena perfecto y ahí tenía que ir.
No te asustes si el tiempo se me pasa. El óxido hace su gracia por dentro de la tráquea y el esófago. A veces navegar se hace presiso, en barcos que se estrellan en la nada. Cuanto placer pueden soportar mis oidos antes de llegar. Cuánto aire pasará por mi interior antes de irme de este mundo. Cuántas imágenes pasarán por mi cerebro antes arrancárme la cabexa de tanto pelear con ella.
Estos recursos que vuelven décadas después y la autora no está por estos front-ends para ver que quedaron en algún lado. Además del papel que estará guardado en algún lugar en la casa de sus padres. Leíste mi agenda?! Y ahora yo soy el freak? Cuántos papeles escritos! Cuántos guardados en placares, cuántos consumidos y cuántos abandonados en el tiempo. Cuántos no podrán ser leídos nunca más. Cuántas cartas escritas a una señorita en París. Cuántos cuentos sin terminar, cuántos sueños sin empezar.
¿Cuántas veces vas a ver morir?
domingo, 9 de diciembre de 2012
So close no matter how far.
Tipeando desde teclado ajeno llegué al día de abandonar la ciudad de los fantasmas. Quedó intacta y hermosa como siempre.
Partiendo un domingo a la noche. Solía ser en el sentido inverso, pero de visitante me visto. Un extraño sin alma que deambula por peatonales y cines; por veredas transitadas millones de veces, bajo soles comunes, balcones y cocinas.
Partiendo un domingo a la noche. Solía ser en el sentido inverso, pero de visitante me visto. Un extraño sin alma que deambula por peatonales y cines; por veredas transitadas millones de veces, bajo soles comunes, balcones y cocinas.
Los extraños se juntan y ya no se reconocen.
Los extraños.
Los extraños.
martes, 4 de diciembre de 2012
sábado, 1 de diciembre de 2012
Infinit Playlist
¿Por qué los puntos? ¿Por qué los intervalos? ¿Por qué
esperar?
Entre canción y canción hay unos segundos de silencio. El segmento mudo que marca un fin y avisa que lo que viene no va a ser lo mismo.
Esas guitarras grabadas con cierto tono dulce, sus uñas rasgando el aserrado perfil de cada cuerda. Esa aspereza del contorno filar que le da su identidad, la aspereza de la voz que emerge y se pierde en parte al acercarse, al hablar en secreto al oído. Esa estrategia ineludible que logra incrustar su timbre de voz en las oscuridades del abismo personal. It’s like playing a guitar for the first time.
Entre canción y canción hay unos segundos de silencio. El segmento mudo que marca un fin y avisa que lo que viene no va a ser lo mismo.
Esas guitarras grabadas con cierto tono dulce, sus uñas rasgando el aserrado perfil de cada cuerda. Esa aspereza del contorno filar que le da su identidad, la aspereza de la voz que emerge y se pierde en parte al acercarse, al hablar en secreto al oído. Esa estrategia ineludible que logra incrustar su timbre de voz en las oscuridades del abismo personal. It’s like playing a guitar for the first time.
Cómo cinco notas de un bajo te pueden aflojar las
piernas, cómo el aliento que atraviesa el enrejado del micrófono de vinilo te
mira directo a los ojos por los próximos 5 años. Esa conexión de pensamientos
retorcidos y discos que te encuentran en un pasillo, te ponen incómodo, sin
saber bien qué decir.
¡¿Cómo puede ser que no hayas escuchado esa banda?! ¿No
es mejor… no haberla escuchado antes? Siempre estuvo ahí, siendo la mejor y poder
descubrirla por primera vez.
La música puede lastimar, pero nunca ser lastimada. Una vez que se crea, se graba y queda así, intocable y al mismo tiempo con la capacidad de ser reproducida miles y millones de veces. Pueden haber versiones terribles, versiones que nunca deberían haber sido registradas, pero… eso también pasa en otros planos, no? A veces la mejor versión es la peor grabada.
Noches calurosas, noches frías, las sábanas encima,
las sábanas en el piso, la música sonando. Nadie levantándose a apagarla. ¿Afecta
escuchar música mientras dormimos? Siempre me pregunté eso. Creo que era más fácil
preguntárselo que levantarse en invierno a apagar todo. La lucecita verde
prendida, la única luz en la pieza.
Esa canción, la única que te puede hacer querer bailar
con todo tu cuerpo, toda la noche; la que puede hacer vibrar la cuerda que nos
mantiene en pie. Es como esa persona que apaga tu timidez y sentís que siempre
estuvo ahí. Quizás es por el parecido que hay entre la música y el amor lo que
nos hace que nos guste tanto. Una letra y una melodía creadas desde una
ausencia tan presente y desde la maldita distancia… ¿Cómo no identificarse?
miércoles, 28 de noviembre de 2012
lunes, 26 de noviembre de 2012
sábado, 24 de noviembre de 2012
Handcraft Saturday
Tarde de preparación de premios. Harto de lijar, pero el blues lo salva todo.
Viento en la cara, con la ventana abierta. Mates, youtube, Aimp, lijas, pinceles, acrílico y mdf. Me duelen las manos! Desacostumbrado a la manufactura.... ohh... facturas!...
jueves, 22 de noviembre de 2012
Angustia en 2 dimensiones
Tiene dos dimensiones, dos dimensiones como una
página, como mi sombra, como mi letra.
Mis libros descansan en un encierro antinómico, presionados por paredes de madera. Yacen inmóviles sin ser apenas tocados durante intervalos de meses enteros. Todos ellos contienen centenares de historias y explicaciones, teorías y contradicciones, muchas no llevan a ningún lado. No hay un orden específico para este conjunto de objetos escritos, cada uno fue sacado, a veces empezado, a veces pensado y rara vez terminado; para luego ser devuelto en cualquier lugar. Compulsivo, sí.
Mis libros descansan en un encierro antinómico, presionados por paredes de madera. Yacen inmóviles sin ser apenas tocados durante intervalos de meses enteros. Todos ellos contienen centenares de historias y explicaciones, teorías y contradicciones, muchas no llevan a ningún lado. No hay un orden específico para este conjunto de objetos escritos, cada uno fue sacado, a veces empezado, a veces pensado y rara vez terminado; para luego ser devuelto en cualquier lugar. Compulsivo, sí.
Quizás el contenido de mis bibliotecas representa mi
mente de alguna forma. Son tres, una es petisa hecha de contrachapado, una es de melamina negra y con tensores de acero que la sostienen y la tercera es de
madera de pino teñida. Ésta última me la compré en Córdoba cuando empecé a
ganar mi propio sueldo, quizás unos meses más adelante. Recuerdo cuando la metí
al departamento, olía a recién pintada, un olor medio a solvente que se podía
sentir desde afuera del departamento. La imagen que me producía ese olor era
una especie de alquitrán aguado, medio amarillento. El color era perfecto.
Y ahora está en mi pieza, a poco más de un metro de mi
cama con una historia clavada con tachas en su costado derecho. Bloom like an
artist.
Detrás de esta cáscara el desorden muerde de noche, y al despertar, duele. Respira en los semáforos, muerde más fuerte, sube el volumen y esto alivia un poco.
El copiloto invisible, al no poder abrir la puerta está siempre ahí. Escucha, comenta y muchas veces elige la música. Cuando la música es nueva, se aleja de a ratos.
Oscuro como el primer recuerdo, pareciera no haber sido afectado. La cuadrícula en la espalda se quedó sentada en el descanso de la escalera de barandas azules. Y aquella reacción en la vereda desgarra más fuerte que el olor a solvente. Y a la vez, es tan invisible como el mismo.
martes, 20 de noviembre de 2012
And I'm stuck with this feeling
Quick fix and heartbeats, gets me so easily
Now you got me on my knees
This will be the death to me
Tic tac, time goes by, hits me so suddenly
How you knock me off my feet
I'm the Queen of Apologys
Now I'm fighting this feeling
but it never stops, never stops
I'm still waiting
And I'm stuck with this feeling
will it ever stop, ever stop?
I keep trying
I blame no one, but myself
so honestly, is this how it's gonna be?
Tell me, who's the enemy?
Monkey on my back keeps me so desperatly
How you got me on my knees
This will be the death to me
So sick of this feeling
but it never stops, never stops
I'm still waiting
And I'm stuck with this feeling
will it ever stop, ever stop?
You see, I'm still shaking
And I'm fighting this feeling
This will be the death to me
I'm the Queen of Apologys
And I'm fighting this feeling
but it never stops, never stops
I'm still waiting
And I'm stuck with this feeling
will it ever stop, ever stop?
I keep trying
And I'm fighting this feeling
And I'm stuck with this feeling
will it ever stop, ever stop?
I keep trying
This will be the death to me
This will be the death to me
I'm the Queen of Apologys
lunes, 19 de noviembre de 2012
sábado, 17 de noviembre de 2012
Canciones sin bozal
Angustia, te llevás todo con vos. Ese peso atado con una soga que tensa hacia abajo; sí, todo se sumerge y hace parecer este sábado al mediodía en un lluvioso domingo de luto. Ese cuerpo en blanco y negro que va perdiendo foco a medida que lo traga el agua.
Otra vez más sólo somos vos y yo, música.
Otra vez más sólo somos vos y yo, música.
viernes, 16 de noviembre de 2012
Memory that could hold me back
In the corner beside my window
Hangs a lonely photograph
There is a reason I never notice it
Memory that could hold me back
There is a wound that's always bleeding
There is a road I'm always walking
And I know you'll never return to this place
Gone through days without talking
There is a comfort in silence
So used to losing all ambition
And struggling to maintain what's left
There is a wound that's always bleeding
There is a road I'm always walking
And I know you'll never return to this place
Once undone, there's only smoke
Burning in my eyes to blind
To cover up what really happened
And force the darkness unto me
There is a wound that's always bleeding
There is a road I'm always walking
And I know you'll never return to this place
M.A.Y
Que lindo despertarse, hacerse el té, abrir un paquete de galletas dulces, ir al living... y ver, justo ese episodio de esa sitcom que no deberías ver en éste momento de tu vida. Malditos Paul Raiser y Helen Hunt.
Aunque Murray es lindo, by the way...
Aunque Murray es lindo, by the way...
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