sábado, 26 de enero de 2013

lunes, 14 de enero de 2013

"Anda por tus venas desde que se fue."

Allá donde el horizonte se quiebra se forman tus palabras.
En la última hoja del cuaderno, en el primer renglón,
debajo de la fecha, arriba de los besos.

Los discos que separan edificios
se elevan por el aire de las veredas,
por los momentos de las fotos.

Las manchas de cada mosaico,
el óxido de cada visagra;
todos cómplices.
Presenciando despedidas,
abrazos eternos que pertenecían a otros.

El azul terminal que me recibió,
cuando todavía era de noche,
sin siquiera dormir,
y una leve brisa etílica...

...que hace chispas, quizás,
donde se quiebra el horizonte.

miércoles, 9 de enero de 2013

Creencias de Ayer y Hoy

Cuando los primeros exploradores cruzaron el Atlántico se creía que la tierra era plana, que al llegar a uno de sus límites un barco, se caería hacia la nada. Más adelante todos los planetas comenzaron a girar en torno a la Tierra, incluido el sol, que no es un planeta. En algún momento se creyó que muchos dioses gobernaban las distintas fuerzas de la naturaleza, el dios del viento, el dios del trueno, el dios del sol, etc. Cada momento de la historia tiene sus propias aseveraciones, algunas sostenidas desde lo religioso, otras desde las demostraciones físicas y algunas otras desde los castigos. Nadie se atrevía a discutirle al obispo que las personas con síntomas extraños, que indicaban alguna especie de rabia, no estaban poseídas por el demonio. A las personas que sufrían de convulsiones, o síntomas hiperquinéticos, se las sometía a transfusiones de sangre de vaca, un animal que mostraba una personalidad calma. Este comportamiento inherente en el flujo sanguíneo era lógico e incuestionable. Otras veces alguien era desangrado hasta que llegara a perder sus síntomas, si no perdía antes la vida.

Hoy, todavía se cree, en muchos lugares de la tierra, que algo llamado dios creó todo lo que podemos ver y tocar, aunque a él… no se lo puede ver ni tocar. En 1859 se publicó un libro llamado “El Origen de las Especies”, escrito por el naturalista inglés llamado Charles Darwin. En él se intenta demostrar, que bajo una de las reglas básicas de la naturaleza, la supervivencia del más fuerte, se dio y se da un fenómeno llamado Evolución. Dicho fenómeno explica por qué nosotros somos como somos, por qué los simios son parecidos a nosotros, y por qué cada animal posee características particulares con respecto a las de sus antepasados o íntimamente relacionadas a su entorno.

Ambas teorías, la de Dios y la de la Darwin, se mezclaron en la mente del hombre contemporáneo, y, ambas pueden coexistir en el imaginario colectivo actual. Algunas personas reconocen que somos producto de un proceso evolutivo, y al mismo tiempo estamos siendo controlados o cuidados por Dios, quien decide muchas cosas, excepto las que salen mal.
Cuando era chico creía en un montón de cuestiones cuya mecánica se generaba en los confines de mi imaginación, todo cerraba. Hoy creo en muchas cosas todavía, pero varias se extinguieron gracias al colegio, a discovery channel, mis padres, sus hermanos y mis amigos. Creo que era más rico el mundo antes de ser abrasado por la realidad.
Pensaba que era ley que si uno veía un colibrí iba a recibir visitas. Una cosa estaba indefectiblemente ligada a la otra. Si uno veía una de estas pequeñas aves verdes, que en vez de alas tienen una especie de hélice que gira en torno a su pequeño cuerpo, uno iba a recibir visitas. Extrañamente algunas veces coincidió esta secuencia de hechos y quedó demostrado que realmente funcionaba así. Pero, por otro lado, uno también podía recibir visitas sin antes ver un colibrí, esto así, no era necesario. Una connivencia entre el potencial anfitrión y el mismo destino.

Por otro lado, también llegué a pensar que las tarjetas de crédito les eran otorgadas sólo a los adultos, por haber aprendido las artes del autocontrol, y éstas les permitían comprar cosas. Nunca había que afrontar la compra con dinero, simplemente se mostraba que uno poseía una de estos objetos laminares, cuyo poder eludía el capitalismo de alguna manera extraña. La única razón por la que los portadores de estas tarjetas no caían en la locura de intentar adquirir todo cuanto se les pusiera al frente, era, simplemente eso, autocontrol. Y por alguna razón, los juguetes importados y caros que se veían en la televisión, caían en esta categoría evasiva del self-control.
Debo admitir, para vergüenza del mismo Darwin, que también creí en los Reyes Magos. Tres tipos montados en camellos voladores que aterrizaban rodeados de un aura verde (no sé por qué siempre la imaginé verde) en balcones y dejaban juguetes, envueltos éstos últimos en papel de regalo para poner, de alguna forma, una barrera visual que separara la magia de los reyes de la juguetería por la cual pasábamos todos los días; manchando, cada una de esas veces, su vidriera con nuestra frente y manitos. Este acto mágico era totalmente aceptado por nuestros padres y poco investigado por el ambiente científico. Durante mi infancia, nunca me pregunté por qué estos reyes no confiaban en el sistema de encomiendas. ¿Quizás para que su mérito fuera más palpable? ¿Más aún? No lo sé.
Asombrados mostrábamos a nuestros padres los regalos y ellos, en mutuo complot, actuaban la sorpresa. Debo halagar hoy las capacidades actorales de ambos.
En algún momento, anterior a Toy Story, fui esclavo de una teoría personal en la que los juguetes tenían vida propia. Éstos sólo interactuaban y se movían con total libertad, sin la necesidad de pilasdoble A, sólo ante la ausencia de espectadores, al igual que los levitantes del mundo entero. Bajo total conocimiento de estas reglas presentes en el mundo subalterno de mis juguetes, yo los guardaba bajo el siguiente criterio: juntaba en grupos a los que, asumía yo, se llevaban bien entre sí. Estos grupos no eran necesariamente filtrados por categorías tipológicas, a excepción de los osos de peluche, que, por alguna razón, eran discriminados por los juguetes de plástico. Los osos sólo hablaban entre sí por haber compartido tanto tiempo el territorio de la cama, estos tenían un background en común. Algunas veces se me ocurría que tal robot seguramente era amigo de aquel muñeco, así que guardaba a ambos cerca uno de otro, para ahorrarles un incómodo traslado bajo las penumbras de mi cuarto, claro, una vez que mis ojos se hayan cerrado. Intentaba facilitarle la vida a todos, y, esperaba, que de alguna forma ellos supieran que yo sabía que ellos cobraban vida, obviamente mi teoría incluía una total consciencia por parte de ellos durante su período inmóvil. Y si yo no me despertaba durante la noche, sólo era por una cuestión de respeto hacia sus costumbres nocturnas. Eso sí, algunas veces sometía a los articulados habitantes a experimentaciones en las que podían resultar derretidos, perder algún engranaje indispensable o simplemente ser babeados por un caracol de los que había en la tapia del vecino.

Call it a day





Can we call it a day?
Now would that be OK?
Can we just go our own separate ways? (ways)
And I'm willing to bet
That you constructed this maze

I stumble around
Try to follow the sound
Then something takes hold of my hand If we cause such a mess
And I'd venture to guess
That you concocted this plan

I don't know what to do
'Cos it's always been you
Who helps me to make up my mind 

But I stake my life
And swear by this knife
That it's all by your design

Enough has been said
It goes 'round in my head
Until I break down and cry 

I wouldn't be surprised
If that look in your eyes
Was your way of saying goodbye
(Goodbye)

Can we call it a day?
Now would that be OK?
Can we just go our own separate ways?
'Cos I'm cold and wet
And I'm willing to bet
That you constructed this maze

(My hand)

You concocted this plan
I don't know what to do
'Cos it's always been you
Who helps me to make up my mind
But I stake my life
And swear by this knife
That it's all by your design
Yeah it's all by your design

Reading January


Reading all my books. Now I have plenty of time...

martes, 8 de enero de 2013

lunes, 7 de enero de 2013

Unplugged

Desconectando los cables para empezar este año como si fuese una página en blanco. Con disco nuevo, un lunes, todo cierra. A descubrir los días.

domingo, 6 de enero de 2013

10 days

(Home Alone)

Si vive....

"Si vive, sin duda nos hemos buscado el uno al otro en el mismo instante, en medio de los poderosos laberintos de Londres; tal vez, incluso hemos estado a unos pasos uno del otro, separados por una barrera no más ancha que una calle de Londres, ¡que al final equivale a una separación para toda la eternidad!
He revisado muchas miradas...
                                            ...debería reconocerla entre miles."

(Ian McEwan)

sábado, 29 de diciembre de 2012

The Difficult Kind


Las brisas de diciembre se filtran por mis costillas, Incubus retumba en mis oídos y un pequeño libro, regalo de cumpleaños, es escudriñado por mis ojos mientras mi panza se achata contra un colchón inflable.
En los confines de mi ínsula posterior nace, se desvanece y resurge la misma imagen a cada momento, como una velita de cumpleaños de las que no se apagan. La re-representación del sello sobre la plasticidad de mis blancos papeles; sobre ese aglomerado doblado en las puntas por el peso de nuestros codos. La luz blanca del día que proviene de la calle, se cuela por entre los barrotes de hierro de una ventana alta, debajo de ella, una numeración indeleble que se discute, se cae y se reescribe. La claridad del haz inmigrante evidencia el vapor que emana del termo abierto. El agua se había pasado y había que dejarlo destapado para que se enfriara un poco.
Yo tomaba los fuertes, ella los lavados. Tomaba las infusiones cuando ya casi no tenían sentido, el té tibio-casi frío, y el mate lavado. Pero el amor lo consumía en su momento justo, cuando era inmaduro, pasional y voraz, en su apogeo de irracionalidad. Pero también así, rebalsando de felicidad. Siestas y tardes de risas reales, caricias que no había que pensarlas, solíamos criticar las máscaras. Golpes, accidentes y caídas de la cama como niños que no se aguantaban esos espasmos entre cada carcajada.
Cientos de fotos de su belleza siendo revelada por los rayos del sol desde distintos ángulos y en distintos parques. Su belleza, literalmente, sobre un pedestal.

Fragmentos de abril traspasando los acantilados de mi cerebro como hojas de afeitar. Cuatro cifras que tengo que digitar cada vez que quiero suplir una necesidad impuesta; cero-impar-cero-par. ¿Algo más simbólico que eso? Que levante la mano.

Una ciudad funcionaba en su cabeza, donde, con los meses y la lejanía, acabaron de consumirse los últimos saldos de una película en francés.
Una ciudad que funcionaba desde antes de conocernos, pero funcionaba mejor una vez que nos habíamos conocido. Ese núcleo urbano mental se desvanece, y antes de que se apague del todo, como por un enlace se enciende en otro lugar. Como en un experimento hidrostático, cuando se sumerge en un punto se eleva en el otro. No se extinguió, sino simplemente cambió de lugar. Una ciudad nómada que no puede morir, sólo trasladarse. Lo que falta en uno se lo encuentra en el otro. Hay cierto equilibrio que sólo se puede medir en el tiempo.
Sólo ella, sólo allí.

Nunca hubiera imaginado que terminaría preso de la imagen de una tarde con mate y facturas, de un perfume, de una visita inesperada, de un primer paseo hasta la esquina de Vélez Sarsfield y Laprida.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Buscando descifrarnos...



Se te extraña Gustavo!
Compuesta por Spinetta y cantada por Cerati... qué podría salir mal?

jueves, 20 de diciembre de 2012

Funeral Blues

Stop all the clocks, cut off the telephone.
Prevent the dog from barking with a juicy bone,
Silence the pianos and with muffled drum
Bring out the coffin, let the mourners come.

Let aeroplanes circle moaning overhead

Scribbling in the sky the message He is Dead,
Put crêpe bows round the white necks of the public doves,
Let the traffic policemen wear black cotton gloves.

He was my North, my South, my East and West,

My working week and my Sunday rest
My noon, my midnight, my talk, my song;
I thought that love would last forever, I was wrong.

The stars are not wanted now; put out every one,

Pack up the moon and dismantle the sun.
Pour away the ocean and sweep up the wood;
For nothing now can ever come to any good.

W.H. Auden



(Translation:)

Detengan los relojes
desconecten el teléfono
denle un hueso al perro
para que no ladre
Callen los pianos y con ese
tamborileo sordo
saquen el féretro...
Acérquense los dolientes
que los aviones
sobrevuelen quejumbrosos
y escriban en el cielo
el mensaje...
él ha muerto.

Pongan moños negros
en los níveos cuellos de las palomas
que los policías usen guantes
de algodón negro

Él era mi norte mi sur
mi este y oeste
mi semana de trabajo y mi
domingo de descanso
mi mediodía, mi medianoche
mi conversación, mi canción

Creí que el amor perduraría
por siempre.
Estaba equivocado.

No precisamos estrellas ahora...
Apáguenlas todas
Envuelvan la luna
desarmen el sol
Desagüen el océano y
talen el bosque
porque de ahora en adelante
nada servirá.

martes, 18 de diciembre de 2012

lunes, 17 de diciembre de 2012

Unas manos

[...]
De aquellas manos, recuerdo que me amaron en silencio, que las amé sin palabras, y que la noche y su lengua me reinventaron la espalda. que nos dormimos y cuando llego el alba y me vieron en el hueco de sus brazos me anduvieron el cuello me mordieron el hombro... y preguntaron mi nombre y me olvidaron en el acto.

(Alejandra Morales)

Tan Alicia como yo

- TAN ALICIA COMO YO- algunos hablan de ella en pasado, dicen: -nunca estuvo demasiado viva, no era ella, era su sombra- un trocito de aire encerrado, un flor pequeñita como un no me olvides un olvido chiquito, un insignificante olvido, de esos que no merecen ser recordados. Dicen que se fue. Que siempre estuvo en fuga. Pero hay noches en que yo escucho sus gritos, ella sigue allí en ese pozo, en su guarida de silencio se resguarda, por puro instinto, se mezquina, se calla. Hay días que de tan diminuta se ahoga con cuatro lágrimas, hay noches que de tan enorme vulnera techos, muros, cárceles, se crece árbol. Temblorosamente inmóvil espera, yo sé que ya no cree, nunca vuelve lo que no vino jamás. y sin embargo, ella espera, atrapada en el laberinto de su sangre. Ama la libertad pero arranca una a una las plumas de sus pájaros. Anuda cada día sus venas alrededor de su garganta. Ya no dice la palabra: mañana. Sus ojos saben que no es el sol quién los alienta, que no es la promesa de la luz lo que la hace soportar otra madrugada. Dicen que su sangre es ajena a la vida, dicen que su vida es desangrada. Ella ya no es Alicia, la exiliaron del asombro, le descarnaron los sueños de las manos. Ya no está ahí, ni aquí. No encuentra donde ir, vive la ironía del tiempo en posesión de un conejo... Es tarde -dice- es tarde. Hay noches en que no encontramos sitio donde morir por última vez.

(Alejandra Morales)

Fui guardando:

[...]

y el silencio,
el silencio,
el silencio…


esa feroz manera tuya
de decirme que no existo.


(Alejandra Morales)

sábado, 15 de diciembre de 2012

Last Scene



"Lo que hace especial a woody es que jamás te va abandonar"

viernes, 14 de diciembre de 2012

No Envelopes


Ahora algunos cajeros automáticos, o, como prefiere decirle la gente entendida, “terminales de auto-servicio”, ya no reciben el dinero adentro de sobres. Ahora el nuevo sistema prescinde de sobres. Eso sí, no fueron reemplazados por e-mails, sino que ahora uno escribe el monto a depositar, manda todos los billetes sueltos y nadie sabe lo que sucede ahí dentro, como en las reuniones con el representante del gremio; de repente sale el tipo y ya está todo arreglado. Consecuentemente, ante esta desconexión física de la moneda impresa, ante esta carencia del concepto tangible de “grupo” o “conjuntos” de billetes dentro de lo que vendría a ser una especie de diagrama de Venn recaudador del tamaño de una heladera pequeña, los usuarios del sistema empiezan a desconfiar. La gente quiere sobres. Y siguen habiendo filas en las “anticuadas” máquinas que reciben sobres. Fue como cuando inventaron el auto. No se puede poner de prepo una cosa nueva y eliminar la vieja, siempre va a haber gente que quiere seguir con el sistema primitivo. Es como la gente que sigue creyendo en el ejército.
Así, los primeros autos tenían que parecerse a carretas, por eso eran así, como carruajes, y las ruedas eran de madera, como las de las carreatas. Nadie iba a subirse a un 206 en esa época, por más accesible que fuera.
¿Qué se imaginará la gente que sucede a la una y media cuando cierran las puertas del banco? Abren el cajero automático, si es que se le puede llamar así, cuentan la plata total y, si llegaran a faltar cien pesos, no vale ninguno de los depósitos que se hayan  hecho durante el día. No señor, no son válidos porque algún picarón depositó plata de menos. Entonces, todos caen con él. Se tiene que optar por la decisión más justa. Eso es vivir en democracia.

¿De qué más desconfía la gente? Bueno, nadie cree que lo que le cobran en la boleta del teléfono es algo que tenga sentido. Todos esos ítems, uno arriba del otro, servicios de Internet, impuesto número tal, redondeo, retención del mes anterior, etc. Todos sabemos que el valor total es un número que carece de todo fundamento racional. Son ciento ochenta pesos y listo, querés seguir teniendo teléfono? Pagálo!
Tampoco nadie confía ya en que los pasajes de colectivo vayan a bajar cuando pase la temporada alta. Es de cultura general saber que suben cuando se acerca fin de año, suben un poco más en plenas vacaciones y nunca vuelven a bajar. No, van a quedarse ahí hasta que venga otra temporada alta y ahí suben de nuevo. Como cuando te explican el concepto de inflación cuando sos chiquito, y la pilotean un poco a ver si de alguna forma lo entendés. Te dicen, bueno, ahora todo esta caro porque hay más plata, y uno piensa -Entonces cuando haya menos plata los precios vuelven a ser los de antes-. Pffff! Iluso.
Por otra parte, nadie sabe bien lo que pasa dentro de un aire acondicionado. Se sabe que hay un gas, una manguera que tira transpiración en un balde o un bidón, y listo, eso es todo lo que sabemos. Se prende y empieza a hacer frío, o algunos días, a volverse un hábitat que permite la vida, no cómo en la vereda.
“Todo lo que toca la luz”, la descripción del futuro reino de Simba. Acá en Tucumán todo lo que toca la luz es un lugar de paso para correr hasta entrar en alguno en que haya aire acondicionado.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Cayendo en la puerta


Hoy me bajaba del auto,
tres de la mañana.
Había desenchufado el ipod, 
de la entrada auxiliar.
No me di cuenta
y cayó directo al suelo.
En el estacionamiento,
hizo eco en el impacto.
Sentí que su vida reducía,
unos meses menos.

Si bien quizás los años son los mismos, 
el tiempo es el mismo.
Yo siento que la vida se reduce.
Con cada impacto,
la vida disminuye.
Las horas serán iguales, 
pero se sienten menos.

Quizás eso es la duración.
No las vueltas del reloj, 
sino lo que se siente dentro.
Uno puede vivir 80 años, 
pero morir a los 30.

La percepción aquí roba alas,
se lleva arriba las circunstancias.
Se aleja, se ríe, 
todo es distinto ahora.

Se durmió, se hundió.
Dio vueltas. Sensación.
Desde el interior arde,
se vuelve gris.
Todo se vuelve gris.

Y así se nubla el canto.
La vida se vuelve una nube.
Una burbuja con humo.

Sus ojos se cerraron


Sus ojos se cerraron...
y el mundo sigue andando,
su boca que era mía
ya no me besa más,
se apagaron los ecos
de su reír sonoro
y es cruel este silencio
que me hace tanto mal.
Fue mía la piadosa
dulzura de sus manos
que dieron a mis penas
caricias de bondad,
y ahora que la evoco
hundido en mi quebranto,
las lágrimas pensadas
se niegan a brotar,
y no tengo el consuelo
de poder llorar.

¡Por qué sus alas tan cruel quemó la vida!
¡por qué esta mueca siniestra de la suerte!
Quise abrigarla y más pudo la muerte,
¡Cómo me duele y se ahonda mi herida!
Yo sé que ahora vendrán caras extrañas
con su limosna de alivio a mi tormento.
Todo es mentira, mentira es el lamento.
¡Hoy está solo mi corazón!

( Letra: Alfredo La Pera )